viernes, 31 de octubre de 2008

Memorias de un Cantautor Desguitarrado por Europa (parte VIII)

Un cantautor en apuros (parte I)

Madrid, España. 2 de noviembre 2000.

Después de un largo viaje de 33 horas Stuttgart-Madrid (y de haber pagado una lana mal pedo por el mismo), estoy de vuelta en este universo multisilábico, de frases, verbos, adverbios, adejetivos e inflexiones. Esto - desde luego- hace que mi retorno sea en extremo placentero. Hay que añadir la presencia de una mujer muy muy alta, de muslos navegables y sonrisa fácil, y bueno, ya entrando en el terreno de los agregados, con maravilloso sentido del humor. Claro está que la vida de los cantautores sin guitarra también tiene sus bemoles y si bien me alegré en algún momento de no tener que cargar una guitarra por Europa, hoy tengan por seguro que mi opinión no es la misma. Porque verán, el hambre es canija, el otoño aprieta y Madrid ha tenido a bien comenzar a llover este 2 de noviembre, así que las bancas de los parques han dejado de ser una opción para mal dormir. Por cierto, la mujer muy muy alta, de muslos navegables, sonrisa fácil y con maravilloso sentido del humor, lamenta vivir en casa de sus padres y no poder ofrecerme una cama, situación - que desilusionado yo- lamento aún más. Pero bueno, muy millerianamente, un cantautor sin "dinero, recursos, ni esperanzas" no puede sino ser "el hombre más feliz del mundo" y a partir de este día se lanza en busca de restaurantes de los compatriotas para fregar pisos, platos o al mismísimo prójimo con tal de obtener unas pesetas extra y poder decir: ¡Salud! Chupando que es gerundio.

Juan Manuel Carpio, un cantautor desguitarrado.