domingo, 21 de diciembre de 2008
El tricodomo onomastoideo avanzó corriendo feliz
Vamos a comer algo, sugirió Tomás mientras escuchaba el estómago amplificando el ruido de sus jugos gástricos. Unos glicetrámicos foscotívicos, exclamó gustoso uno de los otros tres. No, no inventes, mejor unos castasplísticos en su tinta. Eso seguro que son unos pulpos, pensé Tomás. Fue cuando el tercero intervino: a mí me parece que los glicetrámicos son mejor idea. Tomás se abtuvo de interrogarlos porque presentía que los tres le estaban tomando el pelo y con la certeza de que si se le hubiera ocurrido preguntar, seguramente habría escuchado alguna explicación más cáustica que la sosa.
Etiquetas:
Cuentos cortos,
literatura
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