martes 3 de marzo de 2009

Cómo responderle a la banca mexicana

442-100-7900

- ¿Bueeeeeeno?
- ¿El Sr. Miguelongo?
- Sí, él habla.
- Le llamamos de Santander para recordarle que tiene un pago pendiente.
- Sí, -respondo, - tengo un pago atrasado.
- ¿Podemos contar con él para el día de hoy?
- Me encantaría decirte que sí, pero me deben dos meses de trabajo. La verdad es que no puedo cubrir el monto este día.
- ¿Cuál es el motivo de su atraso? Aaaaaaaah, sí, falta de pago. ¿Para cuándo podríamos contar con su pago?
- Hablé con mis deudores hace dos días; desafortunadamente me comentaron que me van a pagar hasta dentro de 15 días...
- ¿No hay manera de que cubra el pago antes?
- Me temo que no, quisiera que fuera así, pero no es posible.
- ¿Entonces programamos su pago para el día [perenganito de tal]?
- Sí, ese día está perfecto.
- Muchas gracias, habló con usted [zutanito de tal], bla, bla, bla...

[Día siguiente]

-¿Bueeeeeeno?
- ¿El Sr. Miguelongo?
- Sí, él habla.
- Le llamamos de Santander para recordarle que tiene un pago pendiente.
- Sí, hablé con ustedes el día de ayer diciéndoles que bla, bla, bla...
- Sí, pero hablamos para confirmar...
- ¿Y me van a llamar durante 15 días para recordarme un compromiso de pago que ya hice con ustedes..?
- Sí, es política del banco...
- Vayan y chinguen a su madre, digo y cuelgo.

Lo sorprendente de este asunto no es el hecho concreto de que el 70 u 80% de los mexicanos estemos en la misma situación, sino que por política del banco, te llamen durante 1, 2 o 40 días continuos, para recordarte que tienes que pagar a pesar de que ya les has dicho cuándo podrás hacerlo.

Cierto, muy cierto, el pendejo es el que se endeuda y no el que lo hace compadre.

Y me queda claro que el banco -aunque me cobra los intereses más caros del mundo- no me dijo que yo podía dejar de pagar, aunque en otro país podría hacerlo sin ningún problema porque una tasa anual del 6% no se parece en nada a la del 70% que se cobra en el mío. Es cierto. Y yo acepté los términos y mis maravillosos legisladores que ganan alrededor de cien mil pesos mensuales aprobaron una ley que algún otro de sus compinches vetó mientras se dictaminaba y claro ¿a quién le importa? Ellos sí que pueden. Pero ¿puedo yo? Que cuando mejor me va gano x mil pesos al mes que me pueden servir para cuatro o cinco meses porque es muy posible que en ese tiempo no consiga otro trabajo de freelance.

¿Puedo yo?

Sí, ése no es un problema del banco, de la institución financiera, de Hacienda o de la bolsa. No, no lo es. Y sin embargo, si yo deudor te prometo ante dios todopoderoso que he de hacer un pago, caray, deberías de recordarme uno o dos días antes (hasta cinco me parecen decentes): ¡No todos!

Llamé a CONDUSEF en busca de ayuda, y más o menos me dijeron: el mal pedo es que nunca leemos las letras chiquitas. Legalmente no podemos hacer nada al respecto...

- ¿Y si meto un abogado?

Láaaaaaaaastima Margarito.

- Puede intentarlo, pero no creo que sea procedente porque está en el contrato.
- ¿Y qué paso con esa ley...? - Trato de recordarla pero no puedo, así que le llamo por internet a mi amigo el google.
- ¿Cuál?, la única que tengo está la relacionada con las llamadas por servicios financieros que uno no desea...
- Sí, - le digo, - para eso ya di mi teléfono de alta... pero es otra.
- Puede ser alguna que no haya tomado en cuenta...
Y mi amigo google que me envía la respuesta.
- La Ley de Protección y Defensa al Usuario de Servicios Financieros...
- Uy joven, pero es que ésa fue por octubre del año pasado y la vetó un diputado.

Total que los organismos mexicanos de protección no pueden defenderme de que una pendeja máquina me marque todos los días para hacerme refrendar mi compromiso de pago. De acuerdo. Ya qué.

442-100-6000

Ring, ring.

Domingo.

2 de la tarde (porque le quité el sonido al timbre de mi teléfono para no escucharlo el domingo a las 7 de la mañana. Me acosté a las 4 de la madrugada del mismo día trabajando). Por cierto, nunca he dejado de pagarle al banco en los últimos 8 años por más de dos meses, aún en los peores momentos.

Ring, ring...

Descuelgo.

- Vayan todos y chinguen a su madre, - digo.

Y vuelvo a colgar. ¿Me lo prohibe alguna ley? No señor, con cuánto gusto volveré a hacerlo diariamente. Lo lamento por los empleados que nada tienen que ver con las decisiones de su empresa, pero yo tengo mentadas para rato. Suficientes para todo el Call Center y un poco más.

Buenas noches capitalismo violento. Bienvenida la democracia.

2 comentarios:

Iconoclastia dijo...

Hola Miguelón,

Me da gusto leerte. Y te entiendo cuando los mandas a donde da vuelta el aire, pero yo creo que lo peor es estar del otro lado ya que seguramente hay muchos más que como tú están hartos de que los bancos se tomen la confiancita de hablarte a diario.

Ojalá pronto te paguen y liquides tus deudas.

Anónimo dijo...

mi amigo donde andas mas llevo 10años queriendote encontrar atte.:
Arturo Cardenas Avalos.
mi estimado ingeniero esta usted pelon? como contacto contigo Miguel? id nextel abrazos ojala me marques , alarmasos@hotmail.com
leon,gto. urge verte y saludarte y echarnos unas beers debatiendo tus comentarios tan profundos